El éxito de un producto estrella le abrió a BECKER las puertas en las grandes cadenas de supermercados del país. En un inicio madre e hija elaboraban en la cocina de su casa los tan apetecidos Crocantes Alemanes.
Dada a la nueva demanda de los supermercados, se vieron en la necesidad de buscar un lugar con mejores condiciones para poder seguir produciendo. Una vez mejor situadas, con una pequeña planta de producción que reunía todos los requerimientos de higiene y seguridad, fue fácil conseguir nuevos contratos.
Se comenzó a innovar en el negocio, introduciendo nuevas líneas de productos así como incursionando en nuevos campos como la proveeduría a reconocidas cafeterías.


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